Cómo interpretar el RPE de tu plantel
· Training Feel
Registrar el esfuerzo percibido es la parte fácil. La difícil empieza cuando hay veinte números en pantalla y hay que decidir cuáles merecen una conversación.
Dos sietes no son el mismo siete
El RPE es una escala subjetiva, y cada atleta la calibra a su manera. Hay quien casi nunca pasa de 7 y quien usa el 9 con naturalidad. Eso no es un defecto de la medición: es su naturaleza.
La consecuencia práctica es que comparar el RPE de dos jugadores entre sí dice poco. La comparación que sí vale es la de un atleta consigo mismo: un 7 en alguien que viene dando 5 es una señal; el mismo 7 en alguien que siempre da 7 no es nada.
Qué mirar primero
La desviación respecto del grupo en la misma sesión. Si veinte jugadores hicieron lo mismo y uno puntuó tres puntos por encima del resto, ahí hay algo que preguntar — y es una de las pocas comparaciones entre atletas que sí tiene sentido, porque el estímulo fue idéntico.
Y la tendencia individual en varias sesiones. Un valor aislado alto después de un partido es lo esperable. Tres sesiones seguidas por encima de lo habitual en el mismo jugador es otra cosa.
Cuándo el número es ruido
Cuando se preguntó en el momento equivocado. Respondido apenas termina la sesión, el último ejercicio domina la respuesta; media hora después, el número describe la sesión entera.
Cuando lo completó otra persona. Si lo carga el entrenador, deja de ser una medición y pasa a ser la expectativa de quien planificó.
Y cuando el atleta responde en piloto automático. Se detecta fácil: valores idénticos día tras día, incluidos los días que fueron evidentemente distintos. Ahí el problema no es el dato sino la rutina de registro, y se arregla hablando, no cambiando la escala.
Si querés probar la cuenta con una sesión concreta, la calculadora hace la conversión de duración y esfuerzo a carga, sin registro.
Abrir la calculadora de RPE